El hockey patines femenino español es ahora mismo una fiesta. Saboreada por quinta vez en la historia la gloria mundial, es el momento idóneo para sacar a relucir la grandeza de las chicas de Domínguez. Con el champán de la victoria en la mano, no ha sido nada difícil para los grandes medios acercarse a las campeonas. Hasta entonces, pero, ¿quién se había acordado de ellas?
No fueron invitadas a la redacción de ningún periódico cuando sólo obtuvieron la novena plaza mundial. Ni aparecieron en casi ningún informativo cuando ganaron el pasado Europeo. Y el problema no consiste únicamente en las raras veces que aparecen los medios de comunicación para embellecer algunas de sus victorias. Según mi punto de vista, el mérito de estas chicas va mucho más allá.
Tal y cómo ha definido el líder del grupo, Alejandro Domínguez, “la distancia con los chicos es cada vez más pequeña”. Eso ya como punto número uno. La calidad de juego de las Casarramona, Lee o Puigdueta es tan elevada que al espectador le dan ganas de pagar la entrada para verlas jugar (no olvidemos que juegan con el acceso gratis). Y eso que el nivel de la OkLiga Femenina no es precisamente bajo. Cabe recordar que son hasta cuatro los equipos que se han disputado los últimos campeonatos ligueros. Pero pueden ser más en un futuro no muy lejano.
Porque el mérito real de la selección femenina no ha sido el oro de Iquique. Ha sido romper la brecha con el hockey patines masculino, gritar a viva voz que ellas también tienen mucho poder, demostrar que no merecen esos pabellones tan vacíos.
Y sobretodo, su verdadero éxito es ser el reflejo de todas esas chicas que van subiendo que, peldaño a peldaño, van mejorando el nivel del hockey femenino. Porque las tienen a ellas como entrenadoras y como ejemplo a seguir. Sin duda, si actualmente gozamos de la atractiva competición femenina es gracias a ellas. Pero, por favor, no olvidemos que hay OkLiga Femenina para muchos años, y que cada vez el nivel será mayor.
Así que démosles las gracias, no sólo por la perfecta semana de trasnochar que nos han brindado, sino por los muchos años que quedan de excelente hockey por ver.